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Durante estas dos últimas semanas, en la Residencia de Mayores Claret de Sevilla hemos vivido unos días llenos de actividad, convivencia y tradición, marcados por la llegada de la primavera y la cercanía de la Semana Santa.

Con el cambio de estación, comenzamos decorando nuestra sala con motivos primaverales, llenándola de color y alegría. Este nuevo ambiente nos animó a disfrutar más del aire libre, por lo que aprovechamos para salir al patio de la cafetería, donde pasamos agradables mañanas realizando distintas actividades relacionadas con la Semana Santa, compartiendo momentos de conversación y entretenimiento.

Uno de los días más especiales fue el miércoles, cuando nos pusimos manos a la obra en la cocina para preparar unos deliciosos roscos fritos. Fue una actividad muy participativa y entretenida, en la que todos colaboramos. Por la tarde, llegó la mejor parte: degustarlos junto a un buen café. El resultado no pudo ser mejor, ya que nos quedaron esponjosos y realmente sabrosos, lo que hizo que disfrutáramos aún más del momento.

El viernes de Dolores también fue una jornada muy significativa. Algunos residentes tuvimos la oportunidad de acudir a la Parroquia San Antonio María Claret para ver a la Hermandad de la Misión, viviendo de cerca una de las tradiciones más representativas de estas fechas. A nuestro regreso, continuamos la mañana en el patio, donde pudimos presenciar la procesión de los niños del colegio Claret.

Esta procesión fue especialmente entrañable y no le faltó ningún detalle: policías, barrenderos, equipo sanitario, niñas vestidas de mantilla, cruces, turistas y, por supuesto, los nazarenos acompañados de sus pasos y la banda de música. Fue un momento lleno de emoción y ternura que nos hizo disfrutar y recordar.

Para finalizar el día, por la noche salimos a la puerta que da a la calle Monzón para ver nuevamente el paso de la Hermandad de la Misión. Allí tuvimos la oportunidad de realizar una ofrenda floral, cerrando así una jornada muy especial cargada de sentimiento y tradición.

Sin duda, han sido dos semanas muy enriquecedoras, en las que hemos compartido experiencias, reforzado vínculos y disfrutado de nuestras costumbres en un ambiente cercano y lleno de vida.

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