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Septiembre es uno de los meses más especiales para la fe granadina, celebramos la festividad de la Virgen de las Angustias, Patrona de la Ciudad de Granada y de su Archidiócesis.

La Basílica de la Virgen de las Angustias comienza a cobrar vida, las calles colindantes se llenan de vendedores de nardos que perfuman a la Madre de todos los granadinos, el ambiente parece avisar de que algo grande está llegando en la vida de la ciudad... y efectivamente llega. Llega el día 15 de septiembre, el día de la Virgen de las Angustias, y Granada se hace flor para ofrecerse a María. La tradicional ofrenda floral se celebra desde 1982.

La Virgen se asoma a la puerta de su Basílica y, custodiándola, dos enormes paneles que poco a poco se van llenando de flores, las flores que les llevan sus devotos, los alrededores de la Carrera de la Virgen se llenan de puestos ambulantes en los que se venden los frutos típicos de la época en Granada: azofaifas, acerolas, castañas... y también la tradicional torta de la Virgen.

Miles de granadinos, individualmente o en grupos, desde coros rocieros, moteros, caballistas.... y este año nuestro Centro con un grupo de mayores, además de el arzobispo de Granada, el alcalde de Granada, el Teniente General del MADOC o el presidente de la Diputación.

Como es tradición, los granadinos entregaron ramos de flores a los horquilleros entre los cuales estaba uno de nuestros compañeros trabajadores, que colocan las ofrendas en grandes paneles ubicados en los laterales de la Basílica de las Angustias. Los bomberos de Granada, como es tradición, subieron a lo alto de la fachada de la basílica para colocar un ramo de flores en el escudo de la hermandad.